La Catedral de la Almudena es la más emblemática de las iglesias de Madrid. Es la única iglesia española bendecida por el Papa Juan Pablo II. Desde el siglo XVI Madrid deseó con ahínco disponer de una catedral pero no fue fácil. El monarca de entonces estaba ocupado en la construcción del Monasterio de El Escorial. Además Madrid no tenia obispado (pertenecía a Toledo) y por eso la idea de la catedral fue desatendida...
La Catedral de San Juan el Divino de Nueva York, o Cathedral of Saint John the Divine, es la construcción neogótica más grande del mundo. Sus obras comenzaron en 1892, bajo las órdenes de los arquitectos Heins y La Farge. En un principio iba a ser una catedral de estilo bizantino/románico, pero tras continuos retrasos y problemas de financiación, se cambió hacia el estilo gótico francés.
La Galleria Vittorio Emanuele II de Milán es una galería comercial que Giuseppe Mangoni levantó en el siglo XIX. En ella podremos encontrar tiendas con las mejores firmas de ropa, antiguas librerías llenas de encanto y locales comerciales de gran lujo, además de exquisitas cafeterías y bares.
La Plaza de Venecia es fiel representante del estilo
arquitectónico de finales del siglo XIX y principios del XX. Para
realizar monumentos tan grandiosos como el de Víctor Manuel II hubo que
destruir buena parte de la Roma medieval. Esta es la plaza desde la
cual Mussolinni se extasiaba con sus interminables discursos, motivo
por el cual entra merecidamente en la historia de Roma.
Berliner Dom o Catedral de Berlín: El escaso peso de la religión católica en Berlin y la segunda guerra mundial han provocado que no haya muchas iglesias antiguas en la ciudad. La Berliner Dom es la más grande e imponente de todas, aunque es relativamente joven. Se construyó en el siglo XX, bajo la orden de Guillermo II. Es el mayor templo protestante de la ciudad.
El Campanile de Giotto, junto con la cúpula de la catedral, es el edificio de Florencia más querido por turistas y viajeros, y el más alto de la ciudad. Situado al lado de la catedral y el baptisterio, en la Plaza del Duomo, el Campanile es una enorme torre-campanario. Merece la pena subir sus 412 escalones, porque las vistas de Florencia y de la plaza del Duomo desde arriba son espectaculares.
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