Si pregunta cómo moverse en Ámsterdam, seguro que le responden que en bicicleta. Este es el medio de transporte preferido por los habitantes de esta tranquila ciudad. En un principio sorprende, pues es una ciudad del norte y los inviernos son duros, pero cuando se descubre el alma bohemia de sus habitantes se entiende en amor que tienen hacia la libertad y tranquilidad que aporta desplazarse en bicicleta.
Para moverse por Bruselas existe la posibilidad de adquirir diversos abonos transporte, que son rentables para los turistas que tengan que coger el transporte público varias veces al día.
El transporte público en la Habana ha mejorado sensiblemente en los últimos cinco años, aunque sigue siendo poco fiable en frecuencias y puntualidad, además de estar siempre abarrotado, motivo por el cual los turistas suelen moverse en transporte privado (además de que la normativa del país prohíbe viajar a los turistas en transportes que cobren en pesos cubanos).
Existe posibilidad de adquirir un bono transporte mensual en Los Ángeles, que cubre determinadas zonas por 75 dólares al mes, o un pase semanal por 20 dólares al mes, lo cual resulta muy conveniente para realizar trayectos ilimitados. También existen pases diarios (6 dólares).
En Pekín no existen bonos transporte, ni tampoco tarjetas turísticas que combinen los viajes en transporte público con la visita a museos o lugares turísticos de interés a un precio más bajo. El transporte público más recomendable para moverse por Pekín es el metro o el autobús.
ATM es el consorcio que gestiona el transporte público de Milán, tanto el metro, como los tranvías y los autobuses. Lo más económico para moverse por la ciudad es hacerse con un bono transporte, que reduce el precio por trayecto.
Si no encuentra la información deseada sobre transporte, intente realizar la búsqueda en Google: