La Gran Muralla China, que tiene varios de sus tramos construidos cerca de Pekín, es una de las siete maravillas del mundo y uno de los monumentos más conocidos del planeta. Tiene una longitud de cerca de 9.000 kilómetros y atraviesa gran parte de la orografía china. Algunos tramos se encuentran en ruinas, mientras que otros han sido restaurados para que el turismo pueda disfrutar de ellos.
Hay mucho que visitar en Pekín, pero nuestras recomendaciones son la Ciudad Prohibida, lugar de gobierno de diferentes dinastías de emperadores chinos; la Plaza de Tiananmen testigo de grandes acontecimientos de la historia reciente de China; y la imprescindible Muralla China, que tiene varios trozos en las proximidades de la capital.
Viajar a Shanghai es hacerlo a una China moderna, de rascacielos y grandes centros financieros al nivel de Tokio. Pero donde también podremos encontrar barrios donde la vida sigue transcurriendo como hace años, en una China de tradiciones milenarias.
Viajar a Pekín es hacerlo a la capital milenaria de China, la potencia emergente más fuerte del mundo. En Pekín podremos conocer gran parte de la historia de China, pero al preparar nuestro viaje tendremos que tener en cuenta que visitamos un país donde la población, en general, no domina el ingles. Por lo que tendremos que llevar el viaje bastante preparado desde casa.
Si buscamos qué visitar en Shanghai, nos encontraremos con grandes contrastes, entre grandes y modernos rascacielos como el Shanghai World Financial Center y una China más tradicional, que podemos encontrar en el Templo del Buda de Jade o el Jardín Yuyuan, construido entre 1559 y 1577.
El Museo Nacional de China, en Pekín, está situado en el lado oriental de la Plaza de Tiananmen. Dirigido por el Ministerio de Cultura de la República Popular China, su visita es una oportunidad única para realizar un recorrido por la historia y el arte del país.
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