El Duomo, o catedral de Milán, es el símbolo de la ciudad. Su construcción se prolongó entre 1386 y 1887, y los expertos aseguran que se trata de una de las catedrales con más encanto del mundo, además de ser una de las más grandes.
La Piazza dei Mercanti o la Plaza de los Mercaderes de Milán es uno de los lugares con más encanto de la ciudad. La tranquilidad que ofrece hoy el corazón medieval de la ciudad contrasta mucho con la actividad que recogía en el siglo XIX, cuando ganaderos de toda la región se reunían en este punto para la compra-venta de animales.
Los barrios de Milán tienen como epicentro el Duomo de la ciudad, donde los turistas suelen comenzar con sus visitas. Recorrer Milán no es difícil si partimos desde este punto, porque todos los puntos turísticos se concentran alrededor de la catedral, lo que permite que podamos conocer la ciudad a pie, incluso prescindiendo del transporte público.
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